Las mujeres políticas, en general, tuvieron que ejercer siempre su mando en un terreno claramente masculino. Eso explica por qué, para asegurar espacios, terminaron usando recursos (incluidas las bromas e ironías) que no les eran propios, y que por ende estaban -y están- condenados a desentonar.

El sociólogo Alberto Quevedo, director del Proyecto Comunicación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, está convencido de que las mujeres no supieron generar en la opinión pública "una seducción política en clave femenina". María Julia Alzogaray, dice, era lo más parecido a un muchacho de barrio; Graciela Fernández Meijide también se mostraba como una mujer dura; Adelina D'Alesio hablaba de costado y con modos arrabaleros; y Gabriela Michetti se expresa "como un canillita que vende un periódico en la esquina".

"La única que tuvo algo de esa impronta femenina es María Eugenia Estensoro -distingue el sociólogo-. Pero Cristina Fernández, y todas las otras, tienen todavía ese desafío pendiente".

Quizás por eso es que Cristina se reitera en sus discursos con "gaffes humorísticas" según las circunstancias y "ataques" del momento, que los "protocoleros" esperan que no se impongan como "pioladas" al estilo CQC.

Uno de los destacados ocurrió en julio pasado, cuando se firmó el convenio para la construcción de 1.600 viviendas sociales. Frente al titular de Cáritas Argentina y obispo de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, Cristina saludó a los presentes, destacó la sexta etapa del plan y le habló al prelado: "menos mal que no vino ayer porque me excomulgaba". Así hacía referencia a la Ley de Identidad de Género mediante la cual en el día anterior había entregado los primeros DNI que respetan la orientación sexual elegida por cada persona.

También el mes pasado ironizó, pero perfil futbolero. Bromeó con el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, tras calificar al Mercado Central como un lugar "emblemático": "No me mire con cara de Angelici a Riquelme", le espetó, en referencia a la dura mirada del presidente de Boca al "10", tras la derrota en la final de la Libertadores. Pero tras cerrar el acto, retomó el micrófono y dijo: "me olvidé de avisarles una pavadita". "El miércoles se anunciará la apertura de la exportación de 15 millones de toneladas de maíz", indicó.

Y con los ruralistas también bromeó, acerca de la conducta de los productores en un acto en el Mercado Central de Buenos Aires, donde entregó subsidios. "El otro día me visitó un importantísimo empresario multinacional, que me hizo una adivinanza. Me preguntó: de los 12 meses del año, ¿cuál es el mes en que menos se quejan menos los productores? A ver, adivinen", preguntó. "¡Sí, febrero! Porque tiene 28 días", remató entre risas. "Es una bromita, es una bromita", aclaró.

También la Presidenta ironizó con sus internas. Cuando iba a tomar una licencia de 20 días, le dijo al vicepresidente Amado Boudou: "guarda con lo que hacés", y lo diferenció de su predecesor, Julio Cobos. "Qué importante es que el vicepresidente piense igual que quien fue elegido", remarcó.

Una de las bromas más comentadas fue la de enero de este año, cuando reapareció tras su operación. En los más de 40 minutos de discurso destacó que la desocupación del último cuatrimestre de 2011 fue del 6,7%, perforando por primera vez el piso de 7 puntos. "Queda mal decir que rompimos el siete", dijo ante la sorprendida audiencia de dirigentes y ministros.